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Simulador de Conducción

Simulador de Conducción

techaveg@udec.cl


Lo anterior gracias a que el académico de la FI, Tomás Echaveguren, junto a los demás docentes del área de transportes del Departamento, se hayan adjudicado a fines de Octubre, el Fondo de Equipamiento Científico y Tecnológico (FONDEQUIP) de Conicyt, al que habían postulado con la finalidad de profundizar la investigación en el área, además de proporcionar un valioso equipamiento de estudio, tanto a los alumnos como al propio departamento.

Hasta la fecha, los simuladores de conducción en nuestro país pertenecen a escuelas de conducción, industrias mineras, carabineros, fuerzas armadas y aerolíneas comerciales, entre otros; quienes lo utilizan principalmente para el entrenamiento de conductores, pilotos y operadores de maquinaria. No obstante, el uso al que Echaveguren apunta está lejos de eso. “Lo que buscamos con este proyecto es investigar, a través de diferentes escenarios virtuales de conducción, cuál es la reacción de los conductores ante distintos tipos de carreteras, para lo cual nos hemos asociado con expertos en ITS (Sistema de Transporte Inteligente) de la universidad del Bío Bío”, indicó Echaveguren.

Asimismo, se asociaron con un equipo de investigadores de la ] Universidad Nacional de San Juan de Argentina llamado GATEME (Gabinete de Tecnología Médica), quienes se dedican a estudiar las respuestas cerebrales ante ciertos estímulos, observando las ondas del cerebro. Cabe resaltar que la Universidad de Concepción mantiene un convenio de cooperación con dicha Universidad. Este equipo multidisciplinario cuenta con médicos, expertos en análisis numéricos e ingenieros electrónicos, entre otros profesionales, por lo que se busca aprovechar dicha integración para estudiar lo que pasa en el cerebro del conductor cuando se enfrenta a diferentes escenarios de conducción.

“Este simulador, entre otras cosas, permite virtualizar carreteras reales y generar múltiples escenarios que de otra forma son muy difíciles de conseguir. Por ejemplo, caminos de ripio y tierra comparados con caminos pavimentados, escenarios de neblina, nevazones, viento; escenarios de conducción urbana versus conducción en el campo abierto; conducción en caminos montaña, etc. Es por ello que el simulador permite hacer todas este tipo de situaciones en condiciones cuasi reales. La única diferencia con la conducción real es que el conductor sabe que no va sufrir accidentes, pero aparte de eso, es bastante realista, dado el nivel de inmersión del simulador, indicó el académico.

Por otro lado, Echaveguren comenta que la investigación que permitirá realizar el equipamiento adjudicado, será de punta a nivel mundial, debido a que según lo que él indica, son muy pocos los países y las universidades que están investigando fuertemente estos temas. Entre ellas algunas universidades en Italia, Australia, Estados Unidos y en Inglaterra.

Uno de los beneficios más relevantes, será el aporte que les proporcionará a los propios estudiantes de la carrera de Ingeniería Civil, quienes podrán contar un equipamiento de punta para poder comprobar sus investigaciones.

“En pregrado se van a poder generar una serie de experimentos para que los alumnos no solo diseñen teóricamente, sino que también vean los resultados de sus trabajos ahí mismos. Si bien los estudiantes pueden ir a observar a las carreteras, eso tiene un costo. En cambio cuando se les muestra los resultados, con conductores en el simulador y someterlos a diseños que ellos mismos hagan, para después ellos vean qué le ocurre a los conductores en términos de velocidad, de accidentes, de ritmo cardíaco, etc., se pueden hacer una idea mucho más concreta de cuándo sus diseños – que aparentemente son buenos-, no lo son tanto; o también al revés, diseños que aparentemente son malos, resultan ser muy buenos. Entonces la respuesta del usuario es algo que pueden mirar de primera mano a través de esta herramienta”, comentó el académico.

El simulador posicionará también al Departamento de Ingeniería Civil como unos de los líderes en la investigación empírica de ingeniería de transporte y seguridad vial, pero además permitirá abrir campo para personas de otras áreas como psicología del tráfico, ingeniería informática y electrónica, producto del desarrollo con grandes volúmenes de datos, por ejemplo, y dado que la seguridad vial es un problema por asi decirlo, multidimensional. La psicología de tráfico es una disciplina aún incipiente en nuestro país. “La idea es poder complementar el simulador con el desarrollo de otras tecnologías, como acoplar sensores para obtener encefalograma, eye tracking (aparatos que permitan seguir la mirada) u otros elementos que va a ser necesario desarrollar y para lo cual también es necesario interactuar con el fabricante”, expresó Echaveguren.

La idea del académico es en el futuro construir un laboratorio de última tecnología para el área de ingeniería en transportes. “Lo bueno es que esta es la meta del proyecto adjudicado y la gran tarea es que podamos hacer una gestión eficiente del mismo para cumplir con los indicadores que comprometimos y más todavía, porque de esa manera podremos seguir ampliando la instrumentación en el futuro, no tal vez en el año inmediato, pero cada dos años, y ya uno poder ir implementando un laboratorio completo para investigar en seguridad vial”, aseguró.