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Columna: La cultura de la felicidad en las pymes

Columna: La cultura de la felicidad en las pymes

08.09.2017

Por Ángela Zenteno Hidalgo, PhD. Académica del Departamento de Ingeniería Industrial de la Facultad de Ingeniería y jefa de carrera de Ingeniería Civil Industrial de la Universidad de Concepción. Ingeniera Civil Industrial y Magíster en Ingeniería Industrial de la Universidad de Concepción, además de Ph.D. en Administración de Negocios de Temple University, Estados Unidos.

 

Los beneficios de una cultura de la felicidad son importantes tanto para grandes empresas como para pymes. Desde una perspectiva ética, todas las empresas debieran tener una cultura de la felicidad, si entendemos ésta como una que se preocupa del bienestar físico y mental de las personas. En esta mirada, las organizaciones hacen lo correcto moralmente cuando se preocupan de mantener una ambiente laboral que promueve la experiencia de emociones positivas, el compromiso de los trabajadores y la construcción de significado, relaciones saludables entre los colaboradores y todas las partes interesadas, y la experiencia de logro de objetivos.

Por otro lado, teniendo en cuenta que una cultura de la felicidad impacta positivamente en el bienestar de las personas que participan en la organización y desde ahí a los resultados de la empresa, incluidos la productividad, rentabilidad, ausentismo y rotación de personal, existen también razones económicas y competitivas por las cuales las pymes deberían implementar la cultura de la felicidad.

Si consideramos un tema en particular como ejemplo, podemos visualizar la realidad que enfrentan las pymes respecto a atraer y mantener talento, es claro que la remuneración financiera difícilmente será el diferenciador al que la pyme podrá echar mano para atraer y mantener talento. Por el contrario y sobre todo si hablamos de talento joven, si la pyme puede tener como parte de su oferta laboral una cultura organizacional de la felicidad, indudablemente será más atractiva para quienesbuscan un trabajo con significado y que aporte a su bienestar. Por otro lado, para muchas pymes la innovación es parte de su ser y deben estar constantemente innovando para sobresalir y otras para continuar en el negocio, y definitivamente los procesos colaborativos necesarios en cualquier proceso de innovación se verán favorecidos por una cultura organizacional de la felicidad.

Un elemento esencial para el logro de los objetivos de una cultura de felicidad es el Liderazgo, pero indudablemente no cualquier liderazgo, sino que uno positivo, competente y comprometido con la felicidad individual y organizacional. O sea, para lograr una cultura de la felicidad es necesario que los líderes de la organización entiendan de qué se trata y se sientan responsables de lograr la felicidad de sus colaboradores. Además, ese entendimiento no debe ser sólo cognitivo, ellos deben sentir desde su experiencia, tener incorporado en sus valores, que la felicidad de las personas en el trabajo es relevante.

Por otro lado, las investigaciones señalan que las relaciones interpersonales que sostienen los individuos son uno de los factores más significativos respecto a la felicidad de las personas, luego indudablemente que, para que una cultura de la felicidad logre sus objetivos, las relaciones en la organización, o sea su tejido social, debe ser de calidad.  Esto significa que las personas deben ser respetuosas y consideradas con los demás, deben mantener relaciones de confianza, escucharse activamente y estar dispuestas a ayudarse.   

En las pymes, la implementación de una cultura de felicidad debe ser para todos los integrantes de la empresa. Siempre la personalidad de las personas afectará el cómo se enfrentan a los cambios, y el cambio hacia una cultura de la felicidad no es la excepción. Sin embargo, la experiencia de felicidad o estados de bienestar es sin duda algo que definitivamente valoramos todos los seres humanos desde el principio de los tiempos, por lo que la implementación de la cultura, los cambios en el entorno de trabajo deben ser para todos.

Hablar de porcentajes de organizaciones que han implementado o están considerando implementar una cultura de la felicidad es difícil, pues no tengo conocimiento de una investigación que se haya realizado que permita entregar tal dato. Sin embargo, mi percepción es que cada vez son más las organizaciones que están considerando el tema e implementando prácticas alineadas con el aumento de la felicidad de los colaboradores, pero seguro aún son muy pocas las que pueden hablar de un cambio cultural.

En la zona tenemos el caso de la Clínica Cumbres, que aproximadamente el 2015 comenzó un proceso de cambio cultural hacia una cultura de la felicidad. Luego, con la asesoría de dos ex alumnos y un memorista de Ingeniería Civil Industrial de la UdeC (Álvaro Villena y Diego Orrego, y Juan Carlos Troncoso, respectivamente) llegaron a implementar la dirección de Felicidad en mayo de este año.