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Egresados

Nosotras creemos en la igualdad, o sea que ante la igualdad de condiciones sean igual en los beneficios" (Pamela Guevara)



Siempre una alumna destacada y no sólo en el colegio, sino que también en la universidad y en su postgrado. Fue la mejor alumna de Ingeniería Electrónica y la primera mujer del área en ganar el Premio Universidad de Concepción. Además, para la elección de especialidad, quedó primera en el ranking de un grupo de 800 postulantes.

Es una de las pocas personas que trabajan en el área de resonancia magnética de difusión en Latinoamérica, y consta con investigaciones de nivel internacional y publicaciones en las revistas más prestigiosas del área.

Actualmente es Doctora en Física, título que recibió en la Universidad Paris-Sud en Francia. En este momento se dedica a la docencia, siendo además Jefa de Carrera de Biomédica; y a la investigación, estudiando la conectividad cerebral a través de un análisis de resonancia magnética, todo esto con fines médicos.

Pamela recuerda que pasó “por la universidad de forma tranquila, no muy sociable, no del perfil de una persona ultra activa ni nada parecido. Lo que sí siempre he tenido muchas otra actividades, siempre me ha gustado el deporte, la pintura, otras cosas fuera de la Universidad”. A sus compañeros de aula los recuerda como “muy simpático y buena onda. A veces nos juntábamos a estudiar en las casas o en la biblioteca y eso ayuda harto la verdad. A pesar de que yo no era una persona muy sociable, valoro mucho eso de haber tenido amigos y de no haber estudiado sola”.

Estando en la universidad no tenía muy claro su horizonte: “nunca pensé que me iba a dedicar a la docencia, la verdad que no lo consideré porque lo veía como lejano; yo creo que eso también es importante distinguir, lo que es la investigación o trabajar en el extranjero; son cosas que por falta de información uno cree que no están accesibles para uno y en realidad sí están”.

De todas las actividades académicas que ha tenido “el mayor desafío es ser docente, poder hacer muchas cosas diferentes al mismo tiempo: preocuparse de la docencia, de los alumnos, de las actividades extras, etc. Eso hace que sea súper difícil cumplir de la mayor forma todos los aspectos”. Porque además “es difícil compatibilizar el trabajo con la familia. Yo tengo una hija. Se dificulta porque uno debe dedicarle tiempo a las dos y cumplir en los dos. Eso es cansador pero motivante al mismo tiempo”.

Respecto al ejercicio de las mujeres en ingeniería, ella afirma que nunca se sintió discriminada y de manera anecdótica cuenta que “cuando me integré al Departamento de Ingeniería Eléctrica no había ninguna mujer docente. Yo fui la primera y ahora somos dos, tampoco somos tantas. Entonces era extraño. Cuando llegaba a la sala de reuniones todos los profesores se quedaban callados porque no estaban acostumbrados a que hubiese mujeres hablando en la sala. Tampoco había baño para profesoras, no estaba considerado que hubiese mujeres”.

¿Cree que hay algo al debe con las mujeres ingenieras?

"Eso lo hemos discutido harto y con muchas colegas no estamos de acuerdo con el hecho de que haya que imponer o favorecer a las mujeres, porque nosotras creemos en la igualdad, o sea que ante la igualdad de condiciones sean igual en los beneficios".

Respecto a la forma en la que se enseña, ya sea en el aula o en casa, Pamela cree que hay que “enfatizar y difundir que estas especialidades las puedan realizar tanto un hombre como una mujer, que no hay limitaciones para que una mujer se desempeñe ni siquiera en un trabajo de supuestamente riesgo o altura. Yo no puedo hacerlo porque tengo miedo a las alturas (ríe), pero es un problema personal”.

Desde su experiencia en Francia, donde las relaciones humanas no son divididas ni estereotipadas como acá, afirma que “donde está al debe la facultad, la universidad, el país y todo es con respecto a difundir más, a culturizar a las personas de que en realidad no debería haber diferencias y que eso también enriquece a la sociedad, que no sea todo tan segmentado”.